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lunes, 9 de marzo de 2015

Visitando las zonas arqueológicas.

¿Y qué le voy a ver a las piedras? -fue la respuesta de un conocido cuando le pregunté si en sus viajes iba a zonas arqueológicas, museos o construcciones representativas de algún lugar. Es verdad, sólo son piedras y por si mismas puede que no sean muy interesantes, a menos que seas geólogo.



Sin embargo, existen piedras y piezas de cerámica donde humanos de otras épocas y lugares han dejado plasmada su historia, sus creencias y aspiraciones. Por ser un material tan durable, no se pierde tan fácil la información como en otros medios de escritura como son el papiro, la madera, la pintura o actualmente los medios digitales.

Ok, ¿y a mi de qué me sirve saber de esas personas que vivieron hace tanto tiempo y tan lejos?

"Venus de Vestonicka"
Petr Novák, Wikipedia
Más allá del avance tecnológico, las sociedades han estado y están conformadas por humanos. Humanos que tuvieron las mismas emociones, sentimientos, aspiraciones, creencias, creatividad, adaptación y supersticiones que nosotros tenemos. Y a pesar de lo que creamos, la sociedad no ha cambiado mucho en muchos aspectos de la vida diaria, e inclusive sabemos que hay costumbres que se conservan desde la época de las cavernas. ¿Cómo lo sabemos? Las piedras nos lo han dicho.

Tomemos el ejemplo de la Venus de Vestonicka (ilustrada a la derecha) que los expertos creen que tiene entre 27 y 31 mil años de antigüedad. En ésta y las muchas que se han encontrado de la época, podemos reconocer la importancia que el sexo siempre ha tenido para los humanos. De igual forma lo podemos hacer visitando las ruinas de Pompeya en Italia, que se convirtieron en una cápsula donde el tiempo se detuvo hace casi 2 mil años, en pleno imperio romano. Ahí se puede conocer "El Lupanar" o prostíbulo de la ciudad que tiene dibujados en las paredes parejas en diferentes posiciones teniendo sexo.



No es de sorprender que sea uno de los lugares más visitados por los turistas que asisten a esta zona arqueológica, de la misma forma con que visita uno un "Sex Shop" de la actualidad.

También sabemos que la estructura social sigue siendo semejante: un líder, sus administradores, los que mantienen el orden (policía y/o ejército) y el pueblo que conforma a la mayoría, y reconocemos este patrón, sin importar si estudiamos la cultura Maya, Inca, Romana, japonesa o a los gobiernos actuales.



Claro que en la actualidad ya casi no existen las monarquías absolutas, pero sigue existiendo la ambición y la enfermedad de poder y no solamente en países en desarrollo, sino también en sociedades avanzadas y democráticas.

Bueno, entonces ¿seguimos siendo iguales a los cavernícolas o la gente de la edad media?

He ahí otro aspecto útil de la historia, también se pueden hacer comparaciones y reconocer avances (o la falta de ellos) en distintos aspectos de las sociedades humanas y podemos ver con mayor certeza que cosas si han funcionado y que cosas no, para mejorar la vida de todos. Por citar un par de ejemplos históricos: en alguna ocasión se pensó que era buena idea que la religión y el gobierno controlara todos los aspectos de la vida de su pueblo (incluido el pensamiento) como en la época de la edad media o más recientemente con la invención del facismo en Italia y más tarde del nazismo en Alemania. Donde ya todos conocemos los resultados de dichos experimentos sociales.

El otro ejemplo sería el avance que ha habido en el reconocimiento de igualdad de derechos de las mujeres en algunas sociedades, ya que gran parte de la historia mundial sólo habían servido como máquinas reproductivas, servidumbre y propiedad del hombre.




¿Se te hace conocido?

Esa es exactamente la idea de conocer la historia, porque al igual que con las otras disciplinas, los humanos aprenden reconociendo patrones y una vez que has identificado uno, te será más fácil predecir que va a suceder en el futuro, de la misma forma que un científico sabe que va a suceder cuando ya tiene bien estudiado algún fenómeno natural, sólo que en este caso son fenómenos sociales.



Sin embargo, para que las piedras sean atractivas e interesantes, es necesario aprender un poco de lo que están representando o que sucedió en dichos sitios. Afortunadamente en la actualidad existen muchas maneras de investigar y aprender un poco del sitio que vamos a visitar. Para las zonas arqueológicas mexicanas, uno de mis lugares preferidos que consulto, antes de ir a grabar y posteriormente durante la edición del video respectivo (además de los libros que hemos conseguido acerca de historia), es el sitio del Instituto Nacional de Antropología e Historia que en su página de zonas arqueológicas podrás encontrar la información más relevante de todos los sitios del país, visitas virtuales, además de que están ordenadas por estado: http://www.inah.gob.mx/zonas-arqueologicas.



También existe la opción de consultar videos, como los de Pata de Gato TV que te compartimos en este artículo, o de contratar un guía certificado cuando llegues al sitio para que te explique los pormenores de lo que estás conociendo.



Para concluir este artículo te deseo citar un par de frases. La primera era de Marco Tulio Cicerón que decía: "las raíces del estudio son amargas, pero sus frutos son dulces" y al igual que con muchas cosas en la vida, para empezar a apreciar y a obtener recompensas por aprender cualquier cosa, primero necesitas: paciencia, perseverancia y disciplina. Pero verás que con el tiempo, obtendrás los beneficios de saber interpretar los eventos del presente y a analizar los del futuro, por conocer el pasado. Porque como decía el ensayista y poeta español Jorge Santayana: "Aquellos que no recuerdan el pasado, están condenados a repetirlo".

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